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Ferrera se inspira y Gutiérrez le replica

Domingo, 06 Ago 2023    Monterrey, N.L.    Martín Banda | Foto: Toño Ortíz          
Cortaron dos orejas por coleta en la corrida de Caedereyta
Los 386 años de la fundación de Cadereyta, ocurrida aquel 12 de marzo de 1637, no pasó desapercibida para la empresa de la Plaza de toros jimenense que, por su parte, celebró también el 170 aniversario de la inauguración del coso. Un cartel digno de la mejor plaza y un encierro de la ganadería de Guadiana que funcionó estaba escrito que debería ser triunfal para celebrar por partida doble los acontecimientos, como finalmente ocurrió.

Pero el ambiente en los tendidos, principalmente entre los taurinos mayores de 50 años, se notaba enrarecido, triste, opaco, ajeno a los festejos. Pasado el mediodía, cuando se dio la noticia en redes sociales del fatal desenlace del ganadero Óscar Domínguez Holguín, ganadero de Golondrinas, ocurrido en un hospital de Houston, Texas, su imagen permeó el ambiente del legendario coso donde, hace unas semanas había lidiado un encierro en el serial de novilladas.

Hace apenas 11 meses, su primo Luis Quijano, ganadero de La Playa, había fallecido en circunstancias similares y dos años atrás, su padre, Óscar Domínguez Escobar, también había emprendido el viaje eterno. ¿Qué pasará con estas casas ganaderas, las más antiguas de Nuevo León?, ¿qué futuro les espera?, eran las preguntas que muchos taurinos de la ya inminente vieja guardia se hacían en la plaza.

Por fortuna, el multicolor paseíllo nos ubicó en la triste realidad. Un sol abrazador, la temperatura cercana a los 40 grados y un desolado tendido cálido nos hizo preguntarnos también ¿por qué estamos tan solos ante un gran cartel digno de la Plaza México? Y sin querer, la respuesta la teníamos ahí mismo: porque los nuestros se nos están adelantando poco a poco.

Se agradece que la juventud se esté acercando al toro, quizá motivados más por vivir el momento actual, junto con los amigos, aunque muchos de ellos no reciban en sus aplicaciones del celular la información necesaria del festejo, o lo más básico que son los nombres de las suertes, la colocación de las espadas y las pintas de los toros, por ejemplo, que les sirva para ir reforzando ese aprendizaje. Y ni qué esperar de los medios de comunicación tradicionales que, de toros, se han olvidado.  

Se agradece también a esa pareja de un joven matrimonio, vecinos de asiento, que su pequeño y vivaz hijo, de escasos dos añitos, ya diga rítmicamente "oleeeé" en el momento justo del muletazo, antes que cualquier otra palabra. Y así, rítmicamente fue como Antonio Ferrera nos transportó a una faena de ensueño, ante un socio que, como la mayoría de sus hermanos, dio un buen juego.

Maestro de los tiempos y de dar al toro la lidia que pedía, Ferrera detuvo el tiempo en muletazos, tan suaves y templados, que los pitones nunca tocaron las telas. Las zapatillas del hispano van dejando huella en la arena, como si de un ballet se tratase, mientras que con los brazos y las manos prepara los vistosos muletazos que han de quedarse en la memoria. En ocasiones parece que citará con el psicodélico, pero es entonces cuando reposa la muleta en el hombro antes de soltarla y extraer las embestidas.

Mientras, atentos, Arturo Saldívar y Héctor Gutiérrez miraban la escena, pues no todos los días llevan alternantes de tal tamaño en el cartel a los que todavía se les aprende algo bueno. Finalmente, el primero de la tarde dobló y Ferrera le cortó las dos orejas.

Su segundo, que brincó peligrosamente al callejón por el burladero de matadores, recibió tal castigo en varas, de los dos montados, que terminó por no gustar al peninsular, que pronto abrevió y mató a dicho ejemplar.

Saldívar y Gutiérrez se presentaron como matadores y desmonterados como marca la tradición, cruzaron el anillo en el paseíllo.

Todavía con los puntos de su más reciente herida en el muslo, el de Aguascalienes se hizo pronto del abanto, segundo en el orden, cuando el viento también se hizo presente como el eterno invitado incómodo. Con una faena de muchos quilates, direccionado los tres tiempos, con la mano baja la muleta, y por ambas manos en repetidas ocasiones, Saldívar pudo emparejar la balanza, pero falló con la espada.

La de su segundo fue casi una copia de la primera, gustándose y lo mejor, llegándole al público que estuvo toda la tarde con él. Lástima que otra vez la espada lo haya traicionado, saliendo con las manos vacías de Cadereyta.

Quien estuvo en torero importante otra vez fue el hidrocálido Héctor Gutiérrez, quien se apropió de la escena como cada vez que está en el ruedo. Porque es un torero que atrapa al público con facilidad y con el que esos jóvenes nuevos del tendido pueden ir aprendiendo, sin aburrirse.

De capa es variado, sentado sobre los riñones, con el compás abierto, gira levemente la cintura y dibuja señoriales lances. Ya con la franela basta ver sus movimientos, su andar de aquí para allá, fijando al toro, su reposo, y de pronto series de muletazos que devuelven la alegría al alma. Certero con la espada, tuvo su recompensa.

¡Ah, por cierto!, regresó el juez de plaza Antonio Quiroga Escamilla, exigente para sacar los pañuelos y conceder trofeos, pero esta vez estuvo justo. Por otra parte, sí hubo tristeza hoy en el tendido, pero a la vez gran gozo de poder disfrutar, a la memoria de Óscar Domínguez y Golondrinas, una tarde de toros como esta. Ya veremos el próximo domingo que suerte nos depara el segundo festejo de aniversario de la ciudad y del coso, dentro de las festividades de la Feria de la Espiga.

Ficha
Cadereyta, NL.-Plaza "Cadereyta". Primera corrida de la Feria de la Espiga y por el 386 aniversario de la ciudad. Media entrada en tarde calurosa y con leves ráfagas de viento. Toros de Guadiana bien presentados y de buen juego. Pesos: 500, 520, 542, 500, 505 Y 493 kilos. Antonio Ferrera: (grana y oro): Dos orejas y ovación. Arturo Saldívar: (malva y oro): Ovación y ovación tras aviso. Héctor Gutiérrez (canela y oro): Dos orejas y silencio. Incidencias: Se guardó un minuto de silencio a la memoria del ganadero Óscar Domínguez, que falleció este domingo. La peña "El Torreo " y la presidencia municipal develaron una placa conmemorativa por el 170 aniversario de la inauguración de la plaza. 


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