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Fonseca se reencuentra con "Cinco Villas"

Domingo, 11 Dic 2022    CDMX    Juan Antonio de Labra | Enviado           
Salió en la tradicional calandria que lo acreditó como triunfador
Isaac Fonseca vibró al compás del público en que acudió hoy a la plaza de "Cinco Villas", donde el moreliano se impuso a Adrián de Torres, en un original e inédito mano a mano marcado por el escaso juego de los toros de Arroyo Zarco y San Fernando (éstos de encaste Domecq), que condicionó el triunfo.

Al final, y con sendas orejas en la espuerta, Fonseca salió a hombros luego de haber solventado la papeleta con recursos, y con la complicidad de los porristas capitalinos que hoy vinieron a verlo.

El primer toro de su lote fue el más potable del encierro, pues tuvo calidad y le permitió torear desahogadamente con el capote, tanto en el recibo a la verónica, como en el sentido quite por chicuelinas, en el que hasta se dio el lujo de mirar al tendido en uno de los lances.

Tras un inicio trepidante de faena, con péndulos en los medios, consiguió calentar el cotarro de inmediato, y luego se dio a torear en redondo con temple, por abajo, aprovechando la nobleza del toro de Arroyo Zarco, que acudía embistiendo por fuera de su muleta. Tras los adornos finales, se echó encima del morrillo y cobró una eficaz estocada que le valió el corte de la primera oreja.

El segundo toro de su lote, el de menor trapío de la corrida, resultó muy complicado y eso evitó que Fonseca pudiera mostrarse. Inclusive, sufrió una aparatosa voltereta de la que cayó de fea manera, y en una primera instancia parecía que se encontraba lesionado.

Una vez repuesto de la paliza, Fonseca volvió a la cara del toro que, para entonces, ya había desarrollado sentido y se colaba por el pitón derecho, así que tomó la sabia decisión de abreviar y de torearlo por la cara antes de darle muerte con un horrible golletazo.

El sexto, del hierro de San Fernando, fue el de hechuras más armoniosas, y aunque en un principio apuntó cosas interesantes, más tarde terminó siendo andarín y no era fácil de estar delante.

Fonseca tuvo la inteligencia de darle mucha distancia entre los pases, para obligarlo a que separara, y más tarde le hizo una faena interesante, en la que la mayor virtud técnica fue encontrarle la distancia y salirle siempre un paso adelante para ganarle la intención.

Y aunque no consiguió redondear del todo el trasteo, porque el toro nunca termino de entregarse, el público estaba a su favor y eso provocó que el entusiasmo del momento nunca decayera. Tres cuartos de estocada, un tanto delantera y tendida, bastaron para enviar a este sexto de la tarde al destazadero, y la gente le pidió la oreja que fue concedida.

Abandonó el redondel de la recoleta plaza de Santiago Cuautlalpan a bordo de una lujosa calesa, y acompañado de un niño, y quizá de esta manera rememoró aquella tarde en la que el mismo se había presentado en un festejo sin picadores hace seis años.

Con este triunfo se vino a constatar que Isaac está en el ánimo de la gente, y eso es algo muy importante. A diferencia del moreliano, que por lo menos tuvo la suerte de llevarse el único toro rescatable del encierro, el torero de Linares se vio obligado a apechugar con un lote que apenas y le dejó mostrarse.

En esta ocasión, Adrián de Torres quiso, pero no pudo, tal vez por la falta de sitio lógica de torear sin esa frecuencia que permite a un torero desarrollar más seguridad, sobre todo para resolver los problemas que plantean los toros difíciles.

Apuntó buenos detalles toreando con el capote, entre los que destacaron algunas verónicas y otras medias, pero que supieron a poco luego de haberlo visto hace más de un año cuajar una inspirada faena en este mismo escenario. Hombre sensible, y en este caso también esforzado, llevó la procesión por dentro, y la asumió con estoicismo, ya que con la espada anduvo perdido.

Y como en esta plaza los avisos suenan a los 10 minutos de cambiado el tercio, de esa manera fue como acumuló un total de siete, el último de ellos, en el instante en el que doblaba el tercer toro de su lote, pero que, técnicamente, se puede anotar en la ficha como "toro vivo".

Esperemos que este fracaso le sirva para que en el invierno pueda rumiar sus expectativas de cara el año entrante y vuelva a resurgir con fuerza, tal y como ya lo había hecho aquí en su anterior comparecencia, cuando también quedó de manifiesto que es un artista de luces y sombras al que es preciso saber esperar.

El público que vino hoy a los toros a "Cinco Villas" salió contento y en el ambiente se percibieron las ganas de ver toros. Ojalá que ese mismo entusiasmo siga en alto y eso favorezca a los festejos que habrá próximamente en la plaza "Silverio Pérez" de Texcoco, pues eso ayuda a mejorar la imagen pública de la Fiesta en las inmediaciones de la Ciudad de México, ahí donde el estentóreo olé del paseíllo ha enmudecido.

Ficha
Santiago Cuautlalpan, Méx.- Plaza "Cinco Villas". Corrida Guadalupana. Tres cuartos de entrada, en mediodía soleado y agradable. Cuatro toros de Arroyo Zarco (1o., 2o. 4o. y 5o.) y dos de San Fernando (3o. y 6o.), de encaste Domecq, correctos en presentación, de poco juego en su conjunto, de los que destacó el 2o. por su calidad. Pesos: 478, 484, 500, 450, 520 y 460 kilos. Adrián de Torres (palo de rosa y oro): Silencio tras dos avisos, leves palmas tras dos avisos y silencio tras tres avisos. Isaac Fonseca (verde olivo y oro): Oreja, silencio y oreja tras aviso. Incidencias: Destacaron en banderillas Juan Ramón Saldaña y Ángel González. El festejo comenzó con 30 minutos de retraso debido al tráfico provocado por las peregrinaciones religiosas a la Villa de Guadalupe.


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