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Sánchez-Saldívar, la mancuerna de la rivalidad (video)

Sábado, 21 Sep 2013    Zacatecas, Zac.    Juan Antonio de Labra | Foto: Diego Estrada           
Juan Pablo cortó la única oreja del festejo
La mancuerna que han implementado Juan Pablo Sánchez y Arturo Saldívar está dejando buenos dividendos artísticos, pues se trata de dos toreros cuyas tauromaquias se complementan, y en dicho sentido resulta muy agradable verlos juntos torear en distintas plazas del país.

Primero fue Huamantla; después, San Luis Potosí, y ahora en Zacatecas, donde ambos desplegaron sus armas con un afán muy fresco que marcó el rumbo de una corrida interesante en la que Antonio Romero, el torero de la tierra, se afanó en sacar la casta y dejar en alto el nombre de esta hermosa ciudad y con el lote más complicado del encierro compuesto por cinco toro de La Venta del Refugio y un sobrero (el sexto) de Boquilla del Carmen.

Y si con el toro que abrió plaza apenas pudo lucir, debido a que se agarró al piso y terminó rajándose, en el cuarto se sobrepuso a una fuerte voltereta sufrida en el tercio de banderillas, que se repitió al comienzo de la faena, cuando intentaba meter en vereda a un toro que embestía paso a paso. 
Maltrecho y dolorido continuó un trasteo que el público valoró, pues Romero se mostró serio, toreando por ambos pitones, ya cuando las fuerza no le permitían apoyar la pierna derecha, producto de la herida que llevaba en la zona del triángulo de Scarpa.

A pesar de la inconsistencia que tuvo labor, aportó una buena carga da valentía ante un ejemplar que venía arrollando y que se revolvía en un palmo de terreno buscando al torero que, mermado de facultades, tuvo los arrestos de terminar la lidia tras varios viajes con el acero hasta que colocó la estocada postrera.

Arturo Saldívar hizo una faena luminosa, clásica y moderna a la misma vez, a uno de los toros –el segundo– que tuvieron más prestaciones para el lucimiento. Y desde el hermoso recorte de capote con el que abrochó el saludo, a la estocada definitiva, el hidrocálido se sintió torero y toreó con mucho gusto.

Redondos, naturales, trincherillas y soberbios pases de pecho, robustecieron una obra que caló en el tendido, pues todo cuanto hizo estuvo tocado por el sentimiento y el ceñimiento, sin concesión alguna a la galería y toreando de verdad. Un pinchazo previo a la estocada le privó de tumbarle las orejas y se quedó con ese amargo sabor de boca al dejar escapar el triunfo.

Esa faena de Saldívar vino a enmendar la plana al sólido trasteo que había ejecutado Juan Pablo Sánchez delante del segundo ejemplar de la tarde, un toro exigente, que no admitía nada por arriba y al que a base de temple, colocación y poderío, el otro hidrocálido del cartel dio varias series de redondos de magnífico acabado.

Seguro y firme, Juan Pablo se plantó en la arena para correr la mano a placer, con ese sello tan característico de los grandes muleteros mexicanos que tanto entusiasma a los públicos de este lado del Atlántico. Cuando parecía que le iba a cortar una oreja de ley no mató con prontitud y se conformó con una cariñosa ovación en el tercio.

A partir de que saltó a la arena el quinto de la tarde, segundo del lote de Sánchez, volvió a encenderse la rivalidad que había permeado en los toros anteriores y fue así como Juan Pablo trocó las lanzas por cañas con un ejemplar que había sido protestado porque el público consideró que carecía de trapío.

Y sin importarle las continuas protestas de un sector del público, Juan Pablo impuso con claridad de ideas, temple y recursos, en una faena que fue a más porque arriesgó con mucho afán hasta en la estocada final en la que fue levantado y sacó un golpe muy fuerte en la ingle derecha.

Cojeando en la vuelta al ruedo, Juan Pablo mostró orgulloso una oreja ganada a pulso y con una determinación que habla bien de su mentalidad. Pasó por su propio pie a la enfermería para ser atendido, ahí donde ya se encontraba Antonio Romero.

Una vez calientes otra vez los ánimos, y consciente de que no podía dejarse ganar la pelea, Arturo Saldívar salió en el sexto a hacer lo suyo, a entregarse con esa ambición que tantos dividendos le ha granjeado en estos tres años desde que tomó la alternativa en Guadalajara.

Sin embargo, la faena con el remiendo de Boquilla del Carmen discurrió en las tablas, donde Saldívar trató de acosar al toro para obligarlo a quedarse en la muleta. Así le robó algunos muletazos de mucho mérito porque buscó el triunfo a reserva de las condiciones adversa del que cerraba plaza, al que mató de fea manera.

Al margen de que el triunfo grande no llegó a manos de Sánchez y Saldívar, debido a su falta de mayor finura con la espada, se hizo patente esa entrega que debe imperar en todos aquellos toreros que aspiran al título de figura del toreo.

Ficha
Zacatecas, Zac.- Plaza Monumental. Quinto festejo de feria. Un tercio de entrada en tarde soleada y con algunas ráfagas de viento. Cinco toros de La Venta del Refugio y uno de Boquilla del Carmen (6o.), que sustituían a los de Arroyo Zarco, de variado comportamiento, de los que destacó el 3o. por su calidad. 5o. y 6o. fueron protestados por su escaso trapío. Pesos: 490, 513, 554, 517, 479, 466 kilos. Antonio Romero (azul turquesa): Silencio y palmas. Juan Pablo Sánchez (azul celeste): Ovación tras petición y oreja. Arturo Saldívar (tabaco y oro): Ovación y silencio. Incidencias: Antonio Romero ingresó a la enfermería para se atendido de un puntazo en la ingle derecha, en el triángulo de Scarpa. Fue trasladado al hospital para someterse a un estudio para descartar alguna lesión vascular. Juan Pablo Sánchez fue revisado de un varetazo corrido en la misma región del cuerpo que su compañero. Destacó en la brega Gustavo Campos, y en varas sobresalió Juan Cobos.


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