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"Nunca voy a poder olvidarme del toro": Eloy

Domingo, 16 Nov 2008    Monterrey, N.L.    Javier Ramírez / Corresponsal   
Que le vaya bonito

Los últimos días no han sido fáciles para Eloy Cavazos, quien hoy, a sus 59 años de edad, se despedirá de su profesión después de 42 años como matador de toros en activo.

Una serie de entrevistas para la televisión regiomontana, así como para los diferentes medios de comunicación que han llegado a Monterrey para entrevistarlo, le han mantenido ocupado y su ritmo de entrenamiento se ha duplicado considerablemente.

Hoy en la Plaza Monumental, la misma donde se doctoró en 1966, y la cual lucirá un lleno como no se ha visto en muchos años, será testigo de la última retirada de uno de los toreros mas ejemplares del siglo pasado.

“A mí me decían que para cumplir en este mundo, había que escribir un libro, sembrar un árbol y tener un hijo.

“En la ganadería, árboles es lo que más tenemos; mis hijos ya me han dado cuatro nietos y uno de ellos espera el que será el quinto; y en cuestión de libros, estoy escribiendo el segundo y que incluirá hasta la ultima corrida”, afirmo Cavazos con su característica simpatía.

El torero está consciente que hacer un repaso de su vida entera le tomaría mucho tiempo, y no tendría mucha cabeza para recordar en detalle las cosas que han sucedido en todo este tiempo.

-¿Cómo se siente a unas horas de decir adiós a su profesión?

“Me siento muy triste. Solo Dios sabe como me siento ya que torear ha sido lo único que he hecho toda mi vida y ahora después del lunes pues no sé que va a pasar. Por lo pronto, el lunes quisiera irme a mi rancho y allá pensar la tarde anterior y llorar quizá, solo, pues este sentimiento que tengo es muy grande.

-¿Cómo se siente físicamente?

Ya se me nubla mucho la vista, me canso porque ya no tengo la misma vitalidad debido a los años, y me da preocupación ya que el toro no cambia, siempre se ve muy poderoso y fuerte en la plaza y yo ya no puedo. Creo que me estoy yendo en un momento muy apropiado, cuando todavía puedo caminar”, señaló.

-Ya estaba decidido que se retiraba, ¿no cruzó por su mente seguir un par de años mas todavía?

-Como ya lo dije por ahí, siento que puedo seguir toreando tres o cuatro años mas pero no sé cuando me puedan venir los dolores de huesos y de articulaciones, ya que hay que recordar que soy un hombre con 20 cornadas y 15 fracturas y el tiempo va cobrando factura tarde que temprano.

-¿Cómo le cambiará la vida a usted y su familia ahora que se retira?

-Yo espero que bien. Por lo pronto dejaré de preocupar a mi esposa y a mis hijos y trataré de hacer una vida más en familia, o sea, con mi esposa por ejemplo iré a pasear, iré a algún restaurante a comer, sin descuidar mi alimentación claro. Espero ver crecer a mis nietos y en ellos tener lo que tanto me perdí cuando mis hijos eran pequeños, sus primero pasos, sus primeras palabras, sus cumpleaños, pasar una Navidad en casa, ahora así vamos a tener todas esas cosas juntos.

-Si estuviera en sus manos ¿qué haría desde afuera por la fiesta, que está en crisis?

-Hay muchas cosas que hacer pero necesitamos quitarnos ese orgullo y saber acercarnos a los demás. Hace 25 años fui al futbol, el Estadio Universitario y el Tecnológico estaban solos. En el beisbol había patadas por ir a ver a los Sultanes, ¿qué hicieron para que la gente se saliera del beisbol y qué para que entrara al futbol?, ¿qué hicimos para que la gente se saliera de los toros? ¡Confiar en que Manolo, Curro y Eloy eran eternos!

-¿Y qué pasó entonces?

-Aquí había temporadas que no venían los españoles y las ferias eran para nosotros pero se fueron confiando en ya no sacar mas toreros y hasta ahorita se están poniendo a trabajar con los jóvenes.

-¿Qué haría para mejorar nuestra fiesta actual?

Se necesitan pedir apoyos, pero aquí nuestro orgullo nos deja a veces morirnos de hambre. Por no arrodillarnos para pedir un pan, nos dejamos morirnos de orgullo. Debemos acercarnos a las grandes empresas, con el Gobierno del Estado y con el Presidente. En España la fiesta genera divisas y todo mundo gana. Si eso genera muchas divisas hay que fomentarlo, hay que pedir ayuda a todos los demás. Eso va a funcionar, estoy seguro.

-Ya ha planeado cómo será el futuro de Eloy en la fiesta, ¿qué hará en su retiro?

-Nunca me voy a poder olvidar del toro. De la manera más hermosa que ha disfrutado Eloy es dentro de mi profesión. Todo va ser muy aparte, lo que yo disfruté dentro del toro, el amor que siento por mi profesión y mi familia no lo comparo, las dos cosas son muy diferentes, pero al mismo tiempo sigue siendo un amor muy grande que siento por los dos.

-¿Cómo deja la fiesta en México en su retiro?

-La mentalidad del empresario mexicano ahorita es 'estoy perdiendo dinero con los mexicanos que hay, no me llenan las plazas'. Ellos esperan que llegue el fin de año para dar festejos con los extranjeros. Es ahí donde yo extraño a Manolo, a Curro, a Lomelín. A los primeros dos en especial, éramos toreros que nos la jugábamos de tal manera que teníamos esa rivalidad, buena, para el toreo mexicano, para México.

-¿Y que está ocurriendo ahora?

-Ahorita con quién exiges que no entren más toreros extranjeros, con quién exiges que en los carteles estén mas mexicanos que extranjeros, todo mundo te voltea la espalda y va a lo suyo. Ahorita nuestros toreros mexicanos no interesan en el extranjero, ninguno tiene prestigio en el extranjero, qué bueno que se está abriendo paso esta camadita nueva que anda en España, esos son los que se van a salvar. Van a venir, harán su temporada y se volverán a ir.

-Se imaginaba llegar a ser un torero de récords?

-Mi meta era una casa para doña Enriqueta, esa era mi meta. Me encantaba andar de vago en el río, en el monte, nunca pensé que me fuera enamorar, a tener una familia y que cada día tendría que superarme y luchar, siempre luchar. Nunca pensé en que pudiera durar 42 años de matador de toros, es algo impresionante pero afortunadamente pude agarrar las cosas con calma. Cuando yo tenia 14 años de matador de toros toree mil corridas y en los siguientes 28, toree las otras 900. ¡Qué dicha!".

-Pues enhorabuena, mastro, y que le vaya bonito. 
 


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