Banners
Banners
Banners

Espectro Taurino: Gitano del Barrio de Santiago

Sábado, 09 Sep 2017    CDMX    Jorge Raúl Nacif | Opinión   
"... recibió la alternativa el 9 de septiembre de 1960..."

Hemos querido dedicar esta columna para escribir acerca de Rafael de Paula, al conmemorarse este día el aniversario número 57 de su alternativa y haber sido exponente de empaque y torería, aunque brindó también muchas tardes de broncas toreras, fiel exponente del sentimiento del toreo gitano que, en lo personal, emociona hasta la médula.

El Gitano del Barrio de Santiago recibió la alternativa el 9 de septiembre de 1960, en la asoletada plaza de Ronda, de manos del maestro Julio Aparicio y Antonio Ordóñez como testigo, ante ejemplares de la ganadería de Atanasio Fernández.

Ratificó el doctorado el 28 de mayo de 1974, en Las Ventas de Madrid. Rafael tuvo como padrino a José Luis Galloso y el testigo fue Julio Robles. El toro de la ceremonia se llamó "Andadoso", de la ganadería de José Luis Osborne.

El Paula, que nació en el Barrio de Santiago, en Jerez de la Frontera, en el año 1940, confirmó sin suerte en la Plaza México el 21 de enero de 1980, tarde en la que su padrino fue Curro Rivera y el testigo César Pastor, con un encierro de Jesús Cabrera.

Quizá la faena más importante de su trayectoria fue la que cuajó en la plaza de "Vistalegre" de Madrid, en Carabanchel, el 5 de octubre de 1974. De Paula tocó las cuerdas de lo sublime, a tal punto que, aunque falló con la espada, paseó dos orejas ante el júbilo de la multitud. Aquella tarde compartió en un cartelazo, con Antonio Bienvenida (en su despedida) y Curro Romero.

Otras de sus tardes importantes fue en Las Ventas de Madrid el 28 de septiembre de 1987. De aquel día, en el que no cortó orejas por fallar con la espada, pero dio una clamorosa vuelta al ruedo, Joaquín Vidal escribió lo siguiente en el diario El País, texto que resume magistralmente el toreo de Rafael:

"El toreo era el arte de dominar al toro, hasta que Rafael de Paula lo convirtió en sinfonía; ayer, en Madrid. Ahora vuelve el toreo a ser el arte de dominar al toro, porque lo de Rafael de Paula, ayer en Madrid, es irrepetible. Las verónicas aleteando el capotillo precioso de vueltas azules -de güerta-jasule-, la media verónica citando de frente, la brega al cuarto toro-torazo sin permitir que nadie interviniera en la lidia, fueron el preludio de la manifestación más sublime del arte de torear.

"Nunca el toreo fue tan bello. Jamás el toreo, en las décadas últimas que se recuerdan, alcanzó la grandeza a donde lo llevó Rafael de Paula con su faena de muleta al toro-torazo, cornalón y astifino, que salió, sobrero, en cuarto lugar. Los ayudados por alto, los redondos, las trincheras, los naturales... Sí, el toreo ya inventado, las suertes clásicas.

"Pero en la interpretación genial del diestro gitano no surgían de los propios cánones de la tauromaquia sino de otro orden, desconocido, que las convertía en nuevas, y cada pase que desgranaba era una creación exclusiva del arte de torear".

Rafael de Paula toreó su última corrida en su natal Jerez el 18 de mayo de 2000, tarde en la que se arrancó la coleta luego de escuchar los tres avisos y verse imposibilitado físicamente para estoquear a sus toros. El 15 de febrero de 2002 fue condecorado con la Medalla al Mérito en las Bellas Artes.

El gitano siempre se vio limitado debido a sus rodillas, mismas que sufrieron diez intervenciones quirúrgicas a lo largo de una carrera en la que dejó huella. Torero de pellizco y sentimiento, no exento de polémica, tuvo en realidad pocas faenas redondas... pero causaban un especial desahogo espiritual.


Comparte la noticia