Este martes, con música de pasodoble que a lo lejos era reproducido por el sonido de un automóvil e interpretado por un mariachi, se enmarcó el último paseíllo de Joaquín Angelino "El Pulques". El féretro llegó acompañado de familiares, matadores, ganaderos, amigos y aficionados, al antiguo panteón de Piedras Negras, ubicado a un costado de una empresa de tabiques.
Luego de que proveniente de la ciudad rielera, donde se llevó a cabo una emotiva misa de cuerpo presente -presidida por el presbitero Ranulfo Rojas Bretón-, el cortejo fúnebre recorrió las ganaderías que marcaron su vida como subalterno, cuando quiso ser matador de toros.
Ahí, casi a la entrada del camposanto, los restos de Joaquín Angelino Macías fueron depositados en la misma tumba en la que descansan desde hace algunos años Hilario Pérez y María Luisa, sus abuelos, a quienes visitó hace unos días cuando sepultaron a una familiar.
Aplausos de los presentes y hasta desmayos, acompañaron a El Pulques, muestras de afecto que se hicieron más intensos conforme bajaba el féretro de madera laqueada, en la cepa abierta en el terreno arido de lo que fue parte de Piedras Negras.